Soluciones

Creemos que, al igual que en matemáticas, cada problema contiene en su enunciado los elementos necesarios para resolverlo. Solo hay que encontrar la fórmula correcta y aplicarla. Para SANAR la tierra, el agua, el pueblo.

Reducir la dependencia crítica de los alimentos importados no se consigue con una única medida espectacular, sino con una serie de pasos correlacionados: producir más aquí, mejor y más diverso, y alimentarnos de forma más inteligente. Porque la pobreza alimentaria no es, en la mayoría de los casos, una cuestión de voluntad — es una cuestión de acceso y de posibilidades reales. Y eso es lo que queremos explorar juntos: soluciones realistas para problemas reales, adaptadas a las condiciones específicas del archipiélago.

Empezamos por abajo, por el suelo. Las Islas Canarias generan diariamente cantidades ingentes de residuos orgánicos — de hoteles, restaurantes y mercados. Estos residuos no son basura: son materia viva que puede convertirse en tierra fértil. Proponemos su transformación sistemática en compost para la agricultura local, con implicación obligatoria del sector hotelero, que es el principal generador. Lo que hoy se entierra puede alimentar, mañana, el suelo que nos alimenta a nosotros.

Seguimos con el agua. Canarias produce agua a un coste energético elevado y la consume, en gran parte, en cultivos orientados a la exportación. Proponemos depurar y reutilizar las aguas residuales, captar y almacenar el agua de lluvia donde sea posible, y poner estos recursos en valor a través de cultivos inteligentes, adaptados a las condiciones climáticas locales — cultivos que produzcan más con menos agua.

Diversificamos las fuentes de alimento. Proponemos rentabilizar los cultivos de alto consumo hídrico mediante producciones secundarias integradas — setas, plantas aromáticas, gallinas — que aprovechen el mismo espacio y los mismos recursos sin aumentar la presión hídrica. Proponemos también la cría de peces y crustáceos de agua dulce en los depósitos agrícolas existentes, y el aprovechamiento de la proximidad del océano para cultivos de plantas halófitas y algas — ingredientes con alto potencial nutritivo y demanda creciente en los mercados europeos.

Comemos mejor. El conocimiento es también un recurso. Proponemos integrar ingredientes nuevos en recetas tradicionales canarias, adaptadas a los gustos y hábitos locales, y programas de educación alimentaria que hagan accesible una alimentación más saludable para las familias con recursos limitados.

Cerramos el ciclo del plástico. El plástico agrícola y el generado por el turismo no tiene que acabar en el océano — tiene que volver a la economía. Proponemos su recuperación y transformación en macetas y cajas para la exportación de frutas y verduras, y en souvenirs para turistas, sustituyendo los productos importados de Asia por objetos producidos localmente, a partir de nuestro propio residuo. Esto es economía circular aplicada a nuestra realidad.

Ninguna solución funciona de forma aislada. Todo esto requiere la implicación del sector privado — hoteles, empresas agrícolas, industria turística — y de las administraciones públicas. La asociación puede articular, facilitar y dar visibilidad. La transformación real exige que todos los actores se muevan en la misma dirección. Si tienes una propuesta, una idea o conoces una iniciativa que podría funcionar aquí, queremos escucharla.