«Ley del plastico»

Ley del Plástico: Necesitamos hablar en serio

El plástico es barato. Tan barato que no lo vemos. No vemos su coste real cuando lo usamos, ni cuando lo tiramos, ni cuando acaba enterrado en un vertedero insular o flotando en el Atlántico. Su precio de compra no incluye el precio de su existencia — y esa diferencia la pagamos todos, ahora y durante siglos.

Lo usamos mal y lo usamos de más. A veces por costumbre, a veces por comodidad, a veces convencidos de que nos protege cuando en realidad solo nos tranquiliza. Y aunque parece barato, es un precio que unas islas no pueden permitirse. Si no actuamos a tiempo, un día nos daremos cuenta de que llevamos décadas construyendo, capa a capa, unas islas de plástico.


EL PROBLEMA: España cuenta ya con legislación sobre residuos y plásticos de un solo uso, pero las islas necesitan algo más: una conversación honesta sobre los límites reales de lo que podemos seguir permitiéndonos importar, usar y enterrar. Las leyes existentes van en la dirección correcta, pero se quedan cortas ante la magnitud del problema en un territorio insular sin capacidad de absorción infinita.

Cada año, lo que no se recicla — y es mucho — se acumula. Y en una isla, acumular tiene un techo.


LO QUE PROPONEMOS: Desde SANAR Canarias creemos que ha llegado el momento de plantear una fiscalidad severa sobre el plástico innecesario importado a las islas. No como castigo, sino como corrección: si el plástico de un solo uso costara lo que realmente cuesta — en gestión, en contaminación, en espacio, en tiempo geológico — se usaría mucho menos, se sustituiría con más ingenio y se desperdiciaría con mucha menos alegría.

Si el plástico fuera caro como el oro, sería escaso como el oro. Y nadie tiraría oro al final de una cabalgata.

Un ejemplo entre muchos: los guantes de plástico, introducidos en nombre de la higiene, han creado la ilusión de que todo lo que se toca con guante está limpio — en el campo, en el almacén, en la tienda. El resultado es un consumo masivo de plástico de un solo uso que no ha mejorado la higiene real, pero sí ha normalizado otro gesto de usar y tirar.


QUÉ DEBERÍA DEBATIRSE: Proponemos abrir una conversación pública y una consulta popular sobre:

— Una tasa específica sobre la importación de plásticos de un solo uso a las islas, con especial atención a los de uso festivo, promocional y de temporada

— Incentivos reales para empresas y eventos que reduzcan su huella plástica, no solo declaraciones de intenciones

— Límites concretos y verificables al uso de plástico en eventos públicos financiados o autorizados por las administraciones insulares

— Un modelo de responsabilidad ampliada para los importadores: quien introduce el plástico en las islas, contribuye a su gestión


POR QUÉ NOS PARECE URGENTE EN CANARIAS: No somos un continente. No tenemos espacio infinito para enterrar lo que no supimos evitar. Y no podemos seguir exportando el problema al océano que nos rodea. La insularidad, que tantas veces se usa como argumento para pedir excepciones, debería ser aquí el argumento más poderoso para exigir más rigor — y más imaginación.


¿QUIERES SUMARTE A ESTA CONVERSACIÓN? Si eres jurista, investigador, empresario, responsable de eventos o simplemente alguien que está harto de ver plástico donde no debería estar, queremos escucharte. Esta propuesta necesita voces, argumentos y aliados.